Europa se reconoce supeditada a Estados Unidos
La Unión Europea está tomando conciencia de que Estados Unidos la considera un aliado tan fiel que no es necesario consultarle nada, seguro de que los gobiernos europeos seguirán automáticamente los lineamientos de Washington, según reconoce, con otro lenguaje, la Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton que propone “trascender el prisma bilateral”.
No es de extrañar, ya que los documentos filtrados por Wikileaks presentan un ejército de funcionarios europeos que corren a las embajadas norteamericanas a informar lo que sucede en sus gobiernos y partidos. Pese al escándalo publicado en muchos casos, ningún gobierno elevó una protesta, ni pedido de informes, a Estados Unidos por las actividades de espionaje cometidas en sus territorios. Es más, salvo un solo caso conocido en Alemania, ningún gobierno o partido político sancionó, o cuestionó el accionar de sus funcionarios o dirigentes de actuar como espías de Estados Unidos.
Potencia de segunda
En la pasada Cumbre de la OTAN, celebrada en Lisboa, el presidente norteamericano Barack Obama apenas dispuso de dos horas para reunirse con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y con el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso. El presidente norteamericano sabe que Europa siempre se acomoda a las posturas norteamericanas sin necesidad de gastar esfuerzos en negociar y convencer, así confesó que “no es la cumbre más excitante porque estamos de acuerdo en todo”.
Ya en mayo Obama había cancelado su proyectada participación a la Cumbre de la UE.
Como resumen de esa situación, la Alta Representante para la Política Exterior diseñó una propuesta para otorgar iniciativa en política exterior a la Unión. Ashton considera que Estados Unidos, al saber que cuenta anticipadamente con apoyo europeo, busca recurrir cada vez más a nuevos socios en la arena internacional.
En una comunicación presentada el pasado 17 de diciembre a los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete miembros de la Unión, Catherine Ashton, señaló esa posición: “Europa ya no es la principal preocupación estratégica de la política exterior de EE.UU”.
Como consuelo la jefa de la diplomacia de la UE considera que Estados Unidos valora a la Unión como un socio “que dispone de medios y puede proporcionar un cierto grado de legitimidad internacional. Deberíamos ser más creativos para aprovechar esos activos y conseguir los objetivos de la UE”.
En su informe destaca que a Estados Unidos le conviene una Unión Europea fuerte como está diseñada en el Tratado de Lisboa porque le permitirá descargar responsabilidad en la escena internacional, es decir, dejar que la UE realice el trabajo diseñado en Washington, por ejemplo, presionar e intervenir en países africanos o de Europa del este.
De todas maneras, y en un gesto de independencia, la funcionaria reclamó que la UE también inicie conversaciones y negociaciones con otros actores internacionales. “Si queremos obtener resultados duraderos, necesitamos establecer relaciones con otros socios”, apunta Ashton. E identifica como nuevos actores con los que hay que negociar, a Rusia, China, Japón, Brasil y África. “Necesitamos trascender el prisma bilateral y considerar las conexiones con otros socios estratégicos”, insiste. “Eso podría llevar a una cooperación triangular”, indica el documento.
Estados Unidos recibía información anticipada de las cumbres de la UE
Los pocos documentos del Departamento de Estado revelados hasta ahora sobre las relaciones Europa-Estados Unidos, muestran que decenas de funcionarios se apresuraban a informar a las embajadas norteamericanas de todo cuanto fuera de interés, y que muchos gobiernos cedían con mucha facilidad a los pedidos norteamericanos pese a que significaban cambios en la legislación interna, y en otros casos, violar las leyes internacionales y mentir a sus ciudadanos.
Varios de los documentos revelados por El País -único medio de habla hispana que recibió los 250 mil archivos- referentes a reuniones del Consejo de Exteriores de la Unión Europea, muestran que casi todas las embajadas norteamericanas en Europa, recibieron en los días previos a las cumbres, visitas de funcionarios europeos que relataban en detalle el orden del día de las reuniones y las posiciones de cada país en los temas.
Según el diario, el 23 de octubre de 2009, tres días antes de la Cumbre que se celebraría en Bruselas, un diplomático español mantuvo un encuentro con un consejero político de la Embajada, para explicarle los temas que estarían sobre la mesa en el Consejo de Ministros. “Confirmó que Irán estará sobre la mesa el 26 de octubre en la cena de ministros y recordó que España apoya la aproximación en dos niveles. Dijo que la UE trabajará para encontrar un consenso en el paquete de sanciones, pero que España apoyará el paquete solo si las negociaciones no producen resultados”, señala el apartado referido a las negociaciones en torno al programa nuclear de Teherán.
El mismo día otro funcionario francés hacía lo mismo en Paris. Según el despacho de la Embajada, el funcionario no sólo entregó la agenda de la reunión, explicó la posición de su país sobre los temas, sino que además adelantó las intenciones del canciller en la reunión y que objetivos -que coincidían con Estados Unidos, por ejemplo en las sanciones a Irán- quería lograr.
Unos días antes, el 15 de octubre de 2009, 9 días antes de la Cumbre, un funcionario de Relaciones Exteriores de Suecia, país que en esos momentos ocupaba la presidencia de la Unión, concurre a la Embajada norteamericana a dar su informe. El funcionario, que el diario no revela su nombre ni aclara si fue por encargo del canciller Carl Bildt, detalla los temas de la Cumbre a realizarse el 26, y da tranquilidad sobre los objetivos del ministro al solicitar una auditoría de las sanciones aprobadas y aplicadas a Irán por su programa nuclear.
Los cables revelan reuniones similares en Atenas, Berlín, Bratislava, Budapest, Copenhague, Dublín, Nicosia, Tallín, Varsovia, y Vilna, entre otras, por lo que no parece apresurado decir que el Departamento de Estado podía evaluar con mucha anticipación cual sería el resultado de la reunión. En este caso las embajadas parecen haber cumplido con sus cometidos, falta aclarar el papel de los funcionarios de los gobiernos locales que se prestaron a servir de informantes a una potencia extranjeras que en muchos de los temas, tenía posición e intereses encontrados con los de Europa.
Socialdemocracia entregada a Washington
Los documentos de Wikileaks filtrados con cuentagotas, sobre el papel de los dos gobiernos socialistas de la península ibérica, muestran que no solo los gobiernos conservadores y de derecha se mostraron complacientes, por no decir sumisos, con Estados Unidos. Tanto España como Portugal colaboraron en los planes de la CIA norteamericana para el traslado secreto de prisioneros, sino que además hicieron todo para ocultar las evidencias, engañar a la opinión pública y frenar las investigaciones judiciales sobre ese y otros casos donde funcionarios de Estados Unidos quedaban mal parados.
Varios cables de la Embajada norteamericana en Lisboa, entre 2006 y 2009 dan cuenta de las presiones sobre el gobierno portugués y la autorización lograda al sobrevuelo de los aviones de la CIA con prisioneros secretos y el uso de la base militar de Lajes en las islas Azores para esos vuelos. Hasta ahora el gobierno del socialista José Sócrates había negado esa colaboración.
“Sócrates ha aceptado permitir la repatriación caso por caso de combatientes enemigos desde Guantánamo a través de la base aérea de Lajes”, revela un despacho del embajador Alfred Hoffman del 7 de septiembre de 2007.
Otro cable informa que el ministro de Exteriores, Luis Amado también autorizó la repatriación de prisioneros a través de Lajes, bajo la misma premisa de “caso por caso en determinadas circunstancias”. En ambos despachos, el embajador advierte que tanto Sócrates como Amado han negado públicamente que hayan aceptado esos vuelos, lo que podría tomarse como una advertencia para que nadie filtre esa autorización desde Washington.
Otro cable revela una reunión de la Embajada con el canciller portugués, donde este se compromete a hacer gestiones ante el presidente para autorizar los vuelos. Según la nota del embajador Hoffman, el canciller amado dijo que iba a hablar con el presidente y que pensaba que “le costaría” convencerlo de aceptar la propuesta, al tiempo que se compromete a realizar el mayor esfuerzo para lograr la cooperación de Portugal. “Si no lo hacemos bien puede ser un tremendo fracaso”, relata Hoffman que dijo Amado.
El embajador Hoffman tenía en el 2007 muy buena impresión del canciller Amado y del gobierno de Portugal, según un despacho que envió a la entonces Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y donde definía a Portugal como “socio fundador de la OTAN”, y país que apoyó desde el primer momento la intervención en Irak y albergó la cumbre de las Azores antes de la guerra. Un aliado que “permitió virtualmente libre acceso al espacio aéreo y marítimo portugués para los vuelos de apoyo a las operaciones militares en Irak y Afganistán, con unos 3.000 vuelos al año que pasaban por la base de Lajes”.
Cables más recientes, del 2009, revelan que el presidentedel Banco Comercial Portugués, conocido como Millennium BCP, Carlos Santos Ferreira, se reunió en la Embajada norteamericana con la encargada de negocios -en ese entonces no había asumido el nuevo embajador- para proponer que Estados Unidos no bloqueara eventuales inversiones de ese banco en Irán, a cambio de realizar labores de espionaje sobre las finanzas iraníes para Estados Unidos. La operación, sugiere el informe de la Embajada, estaría en conocimiento del gobierno portugués.
España no queda mejor parada en los cables divulgados hasta hora y que, curiosamente, no abarcan el gobierno de José María Aznar.
En los documentos se muestra un panorama donde hasta la justicia estaba comprometida con la Embajada norteamericana para frenar, demorar o archivar los juicios iniciados por las torturas a los presos en Guantánamo, el asesinato en Bagdad del fotógrafo español José Couso -un tanque norteamericano disparó a la habitación del hotel donde estaba- y los vuelos secretos de la CIA sobre territorio español.
En los cables se evidencia que tanto el gobierno español como los funcionarios de la justicia, incluyendo fiscales, frenaron y demoraron los juicios que afectaban a Estados Unidos, en algunos casos el gobierno buscó que los temas a investigaron cayeran sobre jueces pocos dispuestos a criticar a la potencia del norte. Muchas de esas conductas violaron las leyes españolas que impiden a los fiscales asesorar a las partes y revelar aspectos del sumario, entre otras irregularidades.