TODO SE PAGA EN ESTA VIDA

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Por Dario Botero Pérez

 

“Colombia es el país con más desplazados del mundo, junto con Sudán: 5,2 millones de personas desplazas forzadamente (12) por la herramienta paramilitar y sus masacres, con la finalidad de ofertar las tierras así despojadas al gran latifundio y las multinacionales: el 40% del territorio colombiano está pedido en concesión por multinacionales mineras” Colombia bañada en sangre a un año de Santos: cifras del Terror Por Colectivo por la Paz con Justicia Social (Subrayas y negrillas agregadas por DBP)


      Impostores desenmascarados 

Todos los crímenes del furibismo son aterradores y “verdaderos positivos”.  Igualmente, todos los furibistas originarios son auténticos bandidos, aunque pretenden pasar como potencias morales a punta de histerismos, alharacas, hipocresía, clientelismo, corrupción, populismo, politiquería y represión, adobados con una inconmovible disposición para traicionar a la patria. 

 

De ese lacayismo  ante los inversionistas extranjeros hizo gala el dictador durante sus ocho años de desgobierno, como lo demuestra su insistencia en imponernos un ruinoso TLC con USA y con todas las metrópolis que le señalasen el grupo de los 20 (G-20) o cualquier agencia imperialista.

 

Para disfrazar sus felonías, hacen gala de la “neolengua” difundida por el erudito reaccionario, José Obdulio Gaviria Vélez, nuestro intocable (todavía) Montesinos colombiano, abogado defensor, en su época, de su primo Pablo Emilio Escobar Gaviria, y hermano de dos mafiosos reconocidos y privilegiados durante la dictadura de Uribe Vélez, su pariente, de quien fue asesor inconstitucional, conocedor de todos los secretos de estado y promotor de delitos que esperan salir a la luz pronto, pues el enfrentamiento entre las clases emergentes y los criollos “libertadores” es radical y cada día más desabrochado. 

 

Si Santos no vence a los furibistas, éstos se encargarán de convertirnos en el país paria soñado por Alfonso López Michelsen, mucho antes de lo que el Neoliberalismo espera.  Desde luego, la mortandad sería peor que la que estamos viviendo desde que Ospina Pérez ascendió a la presidencia en 1946.  Reproduciría los métodos genocidas del psicópata Escobar.

 

A pesar de protagonizar tanto escándalo, todavía posan de auténticos, incuestionables, inimputables y únicos representantes de los “buenos”.  Para mantener su engaño, por todos los medios están resueltos a impedir que se examinen las conductas del gurú.

 

Sin embargo, el ambicioso personaje cada vez está más desenmascarado y desacreditado.  Igual pasa con sus hijos, otros parientes y algunos privilegiados del sanedrín íntimo, como sus ministros. De hecho, sobre todos sus funcionarios, tanto como sobre los integrantes del Congreso, en particular sus presidentes, llueven acusaciones, y las evidencias de sus delitos son contundentes y de conocimiento público, tanto en el país como en el extranjero. 

 

En el caso de los jerarcas del Congreso, es notable el contraste con las épocas en que Alberto Santofimio Botero, ahora condenado como autor intelectual del crimen de Luis Carlos Galán Sarmiento, fue infamado por atreverse a hacer contratos aprovechando su condición de presidente de la Cámara de Representantes.

 

De evitar los procesos penales contra Uribe depende la impunidad de quienes aún no han sido condenados y, sobre todo, de quienes tampoco han sido acusados por sus delitos o cuyos delitos aún no han sido destapados.  Y son muchos.

 

Por eso, cada día recupera más prestigio Ernesto Samper Pizano, el protagonista del, supuestamente, “peor escándalo” vivido en Locombia, el del llamado proceso 8.000.

 

Para la relajada sociedad actual, desmoralizada por ocho años de corrupción sin límites, durante los cuales lo importante era sobrevivir agazapados para evitar caer como “falso positivo”, es increíble que los hipócritas moralistas acomodaticios, en ese entonces (1994-1998), se hayan mostrado tan ofendidos con las pilatunas de Samper, de modo que les dieron más publicidad que a otros incidentes históricos que salpican de corrupción nuestra vida republicana -calificándolos como menos graves o hasta de intrascendentes-, de los cuales son muestras conocidas casos como los siguientes:

·        los crímenes y saqueos de Miguel Abadía Méndez, el de la masacre de las bananeras en 1928 y asesino del estudiante Bravo Pérez en 1929

·        la entrega de Panamá a Teodoro Roosvelt por José Manuel Marroquín

·        los chanchullos de su hijo Lorenzo; o los del “pollo” López, el hijo de Alfonso López Pumarejo, quien tuvo que renunciar a su segundo período presidencial por el escándalo de la Handel, protagonizado por su vástago; o los de Tom y Jerry, los retoños de Uribe con doña Lina

·        la constitución aristocrática y espuria impuesta por el arbitrario Rafael Núñez, derogando la de Rionegro, tan respetable como la de 1991

·        los magnicidios de Sucre, Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, el comandante “papito” y tantos mártires más

·        la enorme estafa de Dragacol, patrocinada por Hugo Escobar Sierra, un portento moral del conservatismo, como doña Berta Hernández, esposa de Mariano Ospina Pérez, autora de “El tábano”, cultivadora de orquídeas y ascendiente de narcotraficantes tanto como de algunos notables delfines o prohombres (incluidas algunas mujeres, desde luego)

·        los delitos fundacionales de personajes como Antonio Nariño o Francisco Antonio Zea, tan aficionados al dinero ajeno.

 

Mal de muchos 

El delito de Samper consistió en recibir dineros de los mafiosos caleños (cartel o clan criminal y narcotraficante de los Rodríguez Orejuela o del Valle) para financiar su campaña presidencial.

 

A pesar del alboroto, para entonces tal financiación por parte de los nuevos ricos ya era costumbre. Pero, como correspondía a la hipocresía dominante entonces, se consideraba de mal gusto mencionarla en público. O sea, reconocer oficialmente su existencia, de la que también se lucraban los particulares vendiéndoles sus propiedades a los mafiosos a precios exorbitantes.

 

La penetración de las mafias en la política, valiéndose de sus enormes fortunas que les facilitaban su generosidad con los políticos tradicionales, se puede rastrear desde la dictadura civil de Misael Pastrana Borrero, que dio lugar a la famosa “bonanza marimbera” fundada en el cultivo de la rentablemente ilegalizada marihuana. 

 

Pero, sobre todo, tal penetración es evidente desde que el “pollo” López, ya de presidente (como corresponde a un delfín ambicioso, sobre todo cuando es el primogénito de su familia), atendiendo las necesidades y los intereses de Pablo Escobar, hizo migas con las clases emergentes, abriéndole las puertas del palacio de Nariño a un personaje con fama de contrabandista y hábil politiquero de alto turmequé, Julio César Turbay Ayala.

 

El mismo “flemático” e inagotable enemigo de la patria, resuelto a cobrar venganza de los criollos descendientes de “libertadores” y monopolizadores del poder, nunca les perdonó que lo hubiesen afrentado forzando la ya mencionada renuncia de su padre a la presidencia en 1943.

 

Con tan siniestro propósito, conociendo bien las consecuencias de su ruinosa opción por el Imperio, también se destacó, conscientemente, como pionero obediente y diligente vendepatria al servicio del Neoliberalismo. Sus recetas las implementó con el cuento de la tecnocracia que suplantó a los economistas de la CEPAL, para poder engañar de frente a quienes había resuelto llevar a la bancarrota.

 

Al efecto nombró como ministro de hacienda a Rodrigo Botero, un personaje irresponsable, que todavía opina sobre políticas económicas pero niega ser la punta de lanza del Neoliberalismo en nuestra patria, algo que a otros los cautiva y enorgullece, como a Juan Carlos Echeverri, el ministro de hacienda nombrado por Juan Manuel Santos y agasajado por sus pares neoliberales.

 

Botero considera que no lo unta su papel de defensor de políticas traidoras de los intereses nacionales, y  niega ser un neoliberal lacayo e incondicional.  Arguye que  sus apreciaciones son adoptadas libremente por los gobernantes, quienes las eligen entre otras alternativas, de modo que la responsabilidad es de ellos, no de sus asesores.

 

En cuanto al “pollo” -quien, contradiciendo el título de este texto, murió impune-, buscando apurar su venganza se alió con su primito banquero, el “águila” Jaime Michelsen Uribe, para destruir la industria nacional.  En el contexto regional, ésta se destacaba. Inclusive, todavía en los 1970 en Ecuador nos llamaban la “potencia del Norte”, y pululaban los productos colombianos en sus mercados.

 

Había avanzado siguiendo la política de sustitución de importaciones que impulsó la CEPAL para los países latinoamericanos, antes de que el Neoliberalismo decidiera apoderarse aceleradamente del Mundo y acabar con cualquier competencia nacional en sus países víctimas, expropiándolos de su infraestructura productiva y quebrando a los empresarios que no aceptasen subordinarse.

 

Los terribles primos lograron su macabro propósito mediante maniobras especulativas en la bolsa, tanto como financieras, aplicadas directamente contra los clientes empresarios. Así acabaron con la sociedad anónima y extendieron la partida de defunción a la industria nacional. 

 

Además, crearon las condiciones para la quiebra del sistema bancario, que tuvo que ser rescatado con los dineros públicos.  Es la fórmula, ya probada en las neocolonias, que pretenden aplicar ahora en Europa, aupados por Francia y Alemania, para devolverles los bancos a los estafadores particulares, a bajo precio, una vez saneados.

 

Abonaron el terreno para que las fuentes honradas de ingresos fuesen remplazadas por las provenientes del narcotráfico, en el caso de los particulares. Y en cuanto a los ingresos públicos, por la depredación de los recursos naturales no renovables, destinados al enriquecimiento de los políticos y funcionarios vendepatrias, saqueadores del erario, destructores del medio ambiente y despojadores de los nacionales. 

 

Al efecto, no podemos olvidar que “el 40% del territorio colombiano está pedido en concesión por multinacionales mineras” resueltas a arrasar con nuestro medio ambiente a la mayor brevedad y con las peores consecuencias.

 

Se trata de multinacionales como las que se la montaron al páramo de Santurbán, al Campo Rubiales, a las selvas del Baudó y a Marmato, entre otros nichos de Vida. Aprovechan el TLC con ese país para venir a saquear impunemente nuestras riquezas. Fundamentalmente han sido firmas canadienses, de esas que están regadas por todo el Mundo haciendo lo mismo.

 

En consecuencia, al aprobarse el que Uribe pactó con USA, el 60% del territorio restante puede quedar en manos de empresas usanas, comprobando que los tales Tratados de Libre Comercio son medidas imperiales que despojan a sus víctimas de la soberanía con el pretexto de facilitar el libre intercambio de mercancías, sin aranceles ni subsidios. Y, presuntamente, con derechos recíprocos.

 

De hecho, son Tratados de Libre Inversión (o de auténtico saqueo) que, gratuitamente o por tarifas ridículas que no compensan la depredación, le otorgan la propiedad de nuestros subsuelos a los inversionistas (o inversores) extranjeros, para que desuelen los nichos de Vida y dejen sumida en la miseria a los habitantes raizales, siempre abandonados.

 

Las impotentes y despreciadas víctimas son despojadas de los suelos que tradicionalmente han cultivado, demostrando la absoluta irracionalidad del Neoliberalismo, tanto como su insoportable irresponsabilidad.

 

Ambas, la irresponsabilidad y la irracionalidad, tanto como la insensibilidad y muchas bestialidades más propias de la atroz doctrina neoliberal, están dirigidas a precipitar el holocausto final mediante numerosos recursos infernales, como el condenar a la hambruna a las poblaciones autóctonas, poseedoras de una sabiduría milenaria que les ha permitido coexistir con la Naturaleza sin destruirla.

 

En cambio, los inversionistas extranjeros garantizan que en pocos meses pueden acabar con todo, contando con la complicidad de las autoridades vendepatria y valiéndose de sus maquinarias monstruosas, que nada logra detener, a no ser la Humanidad dignificada.

 

A juicio de los potentados apocalípticos y sus sirvientes nacionales, la riqueza renovable -que produce alimentos para poblaciones tradicionales- es menos estimable que la no renovable que se roban los inversionistas extranjeros mientras destruyen la ecología.

 

Agotan las fuentes de Vida, como el agua y la agricultura, que han sustentado y podrían seguir sustentando a quienes condenan a la miseria, como desplazados en las ciudades, acosados por la delincuencia y despojados de sus medios de vida.

 

TRAIDORES MAFIONEOLIBERALES EN COLOMBIA

Retomando las hazañas de los primos Michelsen, mediante el uso de información privilegiada y las maniobras especulativas correspondientes, propiciaron la quiebra o la desnacionalización de las empresas nacionales, muchas de ellas sociedades anónimas que cotizaban en bolsa sus acciones, lo cual culminó con el cierre de dos bolsas de valores (Medellín y Cali), dejando únicamente la de Bogotá. 

 

Con el paso del tiempo, esa bolsa única ha entrado a hacer parte de los planes del Nuevo Orden Mundial dirigido a facilitarles a los potentados la apropiación de la riqueza social, de modo que ha ingresado a una cadena mundial de estafadores dirigida desde Wall Street.

 

Afortunadamente, el papel de meca de las estafas que es esa famosa calle, ya lo han entendido los usanos; y están reaccionando con indignación, como seres dignos dispuestos a rechazar el engaño y la primacía de los ladrones de cuello blanco que pretenden diezmarnos.

 

De esta manera desapareció la saludable costumbre colombiana de adquirir acciones para sus familias, practicada por los sectores rentistas desde que emprendimos el camino de la industrialización propia.

 

Mediante esta industrialización criolla fomentamos el desarrollo del mercadeo interno y la rentable exportación de excedentes. 

 

Sin duda, el modelo desechado -aunque también basado en el lucro personal de individuos sin mayores compromisos sociales pero que respetaban la existencia de los monopolios públicos en manos del estado, reconociendo que su rentabilidad es social en vez de financiera- era menos insensato que las bestialidades impuestas por el Neoliberalismo depredador, irresponsable y anti-económico.

 

Éste condena a poblaciones enteras al hambre, al privarlas de sus cultivos de pan coger para que se vean obligadas a adquirir los productos transgénicos, cultivados en tierras lejanas (generalmente sagrarios de Vida robados a la madre Naturaleza), y desarrollados por las multinacionales a un inmenso costo ambiental, económico y social.

 

 

Inspirador traidor flemático

Como el Imperio determinó sumir al Mundo entero en la miseria mediante sus políticas neoliberales, el vengativo “pollo” resolvió aprovecharlas para convertirnos en el Haití suramericano, aunque decía que sería en otro Japón.

 

Para convencer a quienes había desahuciado, sus políticas de desabastecimiento del mercado interno las hizo pasar como “fomento a las exportaciones”.

 

El talentoso y admirado cínico, de flema inglesa (según los criollos bogotanos), completó su faena contra la patria al fomentar el reemplazo de las fuentes honestas de ingresos por los de orígenes tan nocivos como el narcotráfico, el endeudamiento externo, y la “inversión extranjera”. 

 

Respecto a esas políticas neoliberales que nos arruinan acelerada e inevitablemente, sus sucesores no han hecho más que profundizarlas y complementarlas, cuando se los exige el Imperio.

 

Pero también, excitados por su lujuria de cipayos, no han dejado de proponer medidas de su propia cosecha y absolutamente letales para la patria.

 

A cambio de unas regalías siempre miserables pero suficientes para deslumbrar a los vendepatria con lo que logren serruchar para abonar sus fortunas personales;   entre tales “iniciativas”, ruinosas y depredadoras, están los tratados de libre comercio. 

 

Mediante ellos legalizan los despojos de nuestros recursos naturales no renovables, asegurando una pobreza irremediable y permanente que deja sin futuro a nuestros descendientes pero les concede imperdonables e intolerables derechos de saqueo a los extranjeros dueños de las multinacionales depredadoras, interesados en invertir en el arrasamiento de la biosfera para cumplir el mandato sionista.

 

O sea, Alfonso López Michelsen fue pionero en la privatización y desnacionalización de los monopolios públicos, la ruina o la desnacionalización de la infraestructura productiva criolla de carácter privado, y el saqueo legal y desmedido de nuestros recursos naturales. 

 

Pero sus sucesores han hecho todo lo posible por superarlo en lacayismo y represión.

 

Tal hizo Julio César Turbay Ayala con su “Estatuto de Seguridad”, auténtica herramienta jurídica de la represiva dictadura civil que ha imperado en Colombia a partir del Frente Nacional, después de que resolvieron quitarle al abuelo de los Moreno Rojas, el general Gustavo Rojas Pinilla, la “dictablanda” que le habían otorgado para que pacificara el país durante la Violencia de los 1950. 

 

En su exabrupto juridicida, el ecuánime padre homónimo del contralor alcahueta del que se rodeó Uribe para robar sin estorbos éticos, reeditó muchas medidas de facto impuestas por el “pollo”, que violaron los derechos humanos ostentosamente.

 

Entre tales tropelías está su autorización a los capitanes de policía para imponer -sin fórmula de juicio ni intervención de esa rama del poder-  penas de prisión de hasta tres meses, duplicables a capricho del uniformado, contra los ciudadanos que se atreviesen a manifestar su descontento con las políticas del régimen, como los campesinos exigiendo tierra para el que la trabaja.

 

O como los trabajadores de la salud oponiéndose a la privatización del ICSS, que, para resarcirse mentalmente, López ordenó llamar ISS tras enfrentar una ejemplar huelga médica a nivel nacional, en 1976, excepcionalmente organizada y multitudinaria.

 

O como los sindicatos organizando un paro cívico nacional para el 14 de septiembre de 1997, que se convirtió en un hito de unión que estamos obligados a replicar, mejorándolo.

 

O como los estudiantes rechazando la (paralela a la de la salud) privatización de la educación que, por lo menos desde el gobierno de Lleras Restrepo, es una obsesión o una obligación pendiente de los sátrapas con el Imperio. 

 

Éste insiste en oponerse a la sociedad del conocimiento, manipulando la formación de los jóvenes para que sean fieles lacayos de las multinacionales y enemigos declarados de la Humanidad.

 

Maniobras de converso (o de marrano)

A propósito del envilecimiento de la educación pública, recientemente Santos quiso revivir la privatización, y sigue insistiendo en su repudiada reforma a la ley 30 de 1992, masiva y crecientemente rechazada por el pueblo, que ha protagonizado una protesta nacional el 12 de octubre y que seguirá escalando su lucha hasta vencer al vendepatria de talante sionista, feliz porque ese mismo día de luchas populares en Colombia, el Congreso de USA dio su aprobación al TLC con Colombia.

 

La reforma la abandera su ministra neoliberal, lacaya y tecnócrata, María Cristina Campo, aperada con la orden imperial de privatización de la educación para que la dirijan las trasnacionales de acuerdo a sus intereses antidemocráticos. Es el mismo desafío que España está sufriendo y que tiene a Chile recordando las manifestaciones de la Unidad Popular que llevó al gobierno a Salvador Allende en 1970. 

 

La distinguida señora es de la misma estirpe que el minhacienda. Está vitalmente comprometida con la defensa de los intereses de los potentados, a quienes representó en la Cámara de Comercio durante bastante tiempo.

 

 

Afortunadamente, tras asustarse en Chile por la reacción popular ante igual maniobra imperialista agenciada por el cipayo Sebastián Piñera, Santos se vio obligado a recular, al menos en parte, pues el Imperio no permite que desobedezcan sus recetas. 

 

Ha entendido que su desmesura fue escandalosa al pretender convertir abiertamente en un negocio privado, con ánimo de lucro, lo que ha sido una obligación del Estado, consagrada en la Constitución Política. 

 

O una misión de la iglesia, interesada en formar y controlar a los ciudadanos más educados y preparados.

 

O, también, pero sin el odioso ánimo de lucro, ha sido del interés “altruista” de la empresa privada representada por “quijotes” del capitalismo, dedicados a difundir sus ideales discriminadores y despojadores de las mayorías, para formar el personal que sus empresas necesitan.

 

Como las llamadas “universidades de garaje” (tipo la U. del trabajo creada por el oportunista Carlos Moreno de Caro, lenguaraz furibusta extrañamente callado últimamente) no cuentan y se nos hacen muy parecidas a lo que surgiría de la “iniciativa” impuesta por el Imperio a los cipayos neoliberales; hasta ahora, aunque cada vez menos, los tres frentes encargados de la formación de nuestros profesionales han ostentado una calidad apreciable que jamás podría ofrecer una institución con ánimo de lucro, a no ser como habilidades operativas tipo SENA reclamadas por los potentados para que sus multinacionales funcionen, manejadas por empleados que no piensen críticamente.

 

En consecuencia, en este frente de la lucha social conviene asumir la posición de  “Estudiantes UdeA” en un documento titulado “¿Sabe usted que es la ley 30?”.

 

Mediante él han convocado a la solidaridad de los sectores populares resueltos a disfrutar los frutos del desarrollo en la sociedad del conocimiento, oponiéndose a las intenciones de los potentados que lo único que desean son obreros sumisos, agradecidos con sus patronos, bien calificados y carentes de capacidad crítica.

 

No obstante, lo importante no es quien produjo el escrito sino considerar si es válido lo que plantea, a saber: “Un modelo en el que las metas sean propuestas por la verdadera participación democrática de profesores, estudiantes, trabajadores, indígenas, campesinos y demás minorías que no se toman en cuenta y son excluidas en la toma de decisiones del país… Puesto que nuestra educación está siendo tratada como una mercancía, decidimos no estar de acuerdo, queremos luchar por un modelo renovado que brinde la posibilidad de una educación incluyente, gratuita y al servicio de la sociedad; pero los estudiantes no podremos solos,necesitamos tu ayuda y la de las personas a las que comentaras la inconformidad del pueblo” (Subrayas y negrillas agregadas por DBP))

 

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