Familia Tovare

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Por Johan Doncel...

 

Los sueños no tienen un nombre propio, no razonan con el tiempo para una herida profunda en el semblante de nuestra nación... El sueño reparte en su historia vestigios de lucha concebida en la historia misma… hoy el tiempo tampoco razona con el hábito aparente que lo que se olvida y tan solo se postula al recuerdo de una familia herida por los años y herida por ella misma…

 

Hoy no se llora una persona sino a una historia…

 

Pocos son los recuerdos que se pierden tras la generación venidera y mucho el dolor y más que demasiado el olvido… nuestra estirpe acaecida en los confines de los llanos, recalcitrante en la lucha infinita, en la vida como nación colombiana... No hay más que acontecimientos de dolor en una familia que mucho a dado por su patria… somos efecto de una causa perdida, somos el dolor inminente de un gobierno nos ha violentado, usurpado, condenado al destierro y, con ello, enterrado en el desconcierto. Muchos de ustedes no reconocen mis palabras y es que la memoria muere con nuestros semejantes, si es que nunca nuestra más actual generación pregunta a nuestros viejos la herida que nos lastima, la espina dorsal de nuestra utopía.

 

Nos hemos distanciado, olvidado y vilipendiado… nos hemos herido y aun amado y ante la cordura del despotismo un desterrado sinfín de ilusiones adversas con la realidad y es esto, esto que nos caracteriza como humanidad… hoy las lágrimas de nuestros viejos resquebrajan la frialdad del alma de sus hijos e inevitablemente nos une en lo que acontece en el dolor de lo inaceptable para algunos de nosotros… hoy no comprendo, no razono, no suscito… la incomprensible mirada de los siglos enaltece el honor de una familia orgullosa de serlo a pesar de las heridas… rasgos asiduos de la tierra brotan en nuestros rostros y es sin embargo la terrible gloria que heredamos de lo ininteligible… diáfano enfado, pérfido olvido… de soslayo el orgullo no finiquita nuestra historia que en las lágrimas llameantes de cordialidad parte de nuestros indígenas en la planicie recurrente de un atardecer llanero orgulloso de nuestro recuerdo enmarcado en nuestros hijos a la vos del YO TOVARE.

 

Que ni se le ocurra al mundo juzgarme que el mundo no entiende la pena de nuestro rumbo; todos somos parte de todo, la vida gira en constante devenir que acaba en un mismo punto elocuente: somos la tierra que pisamos, en nuestros bosques habita el legado de nuestros ancestros… si herimos a la tierra nos herimos a sí mismos…. Somos nosotros parte del legado de esta tierra y es en ella donde estas lágrimas clamarán las sonrisas de un niño en un pasado inolvidable.

 

Que no nos separe más el tiempo, que esto que nos lastima profundamente prevalezca en el corazón como la familia que somos, como parte de este mundo incordial a ratos, pero no imperecedero en su incordura… el recuerdo de nuestro hermano, nuestro hijo y nuestro tio pertenezca a un motivo más para la vida transitoria en donde la individualidad solo perece a los oídos sordos de una pasado insurrecto… su sonrisa no muere, su recuerdo yacerá en un cumulo de ilusiones que aúne a nuestra hermosa familia…

 

Infinito en nuestros corazones…

 

Gracias

 


 


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