EFICACES MEDIDAS REVOLUCIONARIAS

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Darío Botero Pérez

 

“Un sistema democrático organiza la economía democráticamente,crea estructuras políticas y económicas para servir y distribuir la riqueza con justicia, garantiza los derechos sociales de toda la población y controla las fuerzas productivas poniéndolas al servicio de todos los que conforman la sociedad de manera equitativa. Por tanto, ningún país capitalista es democrático. Opuesto también a lo que la mayoría piensa, la llamada democracia representativa es, paradójicamente, antidemocrática. La elección de representantes que aprueban leyes y toman acciones que afectan la vida de sus representados, sin la participación directa de éstos, es un burdo engaño a la sociedad para que crea que vive en una democracia. Estos representantes son, por lo general, perfectos desconocidos para sus votantes. El voto está en función de qué tantos anuncios hicieron de sí mismos, de qué tanto gastaron los partidos y las empresas que los promovieron, obviamente en función de sus intereses, y de qué tanto los diseñadores de campaña manipularon a la opinión pública a su favor. No se puede llamar democrática a una sociedad donde las personas no influyen en las decisiones fundamentales de su modo de vida”.

Blanca Montoya en“El dominio mediático”


1. Acuerdos impuestos (o discordantes)

 

La convivencia social requiere acuerdos sobre el comportamiento común que sean acatados, de modo que la sociedad pueda funcionar sin que fracase o hasta se disuelva.

 

En las totalitarias, los “acuerdos” los toma el jerarca sumo, a su capricho y conveniencia, y los impone, mediante la fuerza bruta de ser necesario. No obstante, normalmente, el “miedo ambiente” en que viven los súbditos (o sometidos) basta para que casi nadie ose oponerse a los mandatos que regularán la vida en comunidad.

 

Pero los mismos mecanismos represivos y alienantes para imponerles normas, usos y costumbres a las mayorías, también subyugadas, se emplean en los regímenes de origen “representativo”, llamados “democráticos” porque -en vez de presentar su ejercicio del poder como un mandato divino- legalizan sus hegemonías políticas partidistas acudiendo a la farsa electoral que obliga a los ciudadanos a elegir periódicamente a sus verdugos.

 

Además de la violencia -que es algo tan concreto, recurrido y detestable-, los mecanismos de tipo ideológico cumplen un papel destacado en la represión y deformación de los instintos ciudadanos que naturalmente impulsan a los individuos dignos a exigir, soberanamente, libertad, igualdad y solidaridad para todos los seres humanos y respeto para la Naturaleza y la Vida.

 

El resultado de tales agresiones es la aceptación de una gama de convenciones que facilitan la convivencia, así sea traumática sin necesidad, por mero capricho de quienes controlan el poder que les han arrebatado a las mayorías inermes, ingenuas y crédulas.

 

2. Ideologías alienantes

 

Sabemos que occidente ha sido subyugado por los prejuicios del cristianismo impuesto por Constantino, quien se sintió halagado por la capacidad de dominación de las masas que demostró la novedosa religión en medio de la crisis del imperio romano, y que las sumió en las tinieblas de la ignorancia durante más de mil años.

 

Pero desde la Revolución Francesa se han popularizado las convenciones liberales que asociamos al triunfo de la burguesía contra las monarquías absolutas.

 

Para demostrar el carácter arbitrario y convencional de la institucionalidad a que ha dado lugar la ideología liberal agenciada por la burguesía para seducir a las masas, embrutecidas por la ignorancia y el fanatismo, basta considerar que algunos países -mediante una mezcla arbitraria de nacionalidades suyugadas por un poder central y externo, ajeno a las costumbres de los invadidos, como Cataluña y el País Vasco en España- han adoptado unas formas tan estrambóticas como las “monarquías constitucionales o parlamentarias”.

 

Mediante ellas han mantenido anclados al pasado a varios países europeos, alimentando prejuicios ideológicos que frenan la iniciativa de los pueblos. Afortunadamente, ya éstos están despertando y hallando la manera de superar la detestable Historia, al margen de las desviaciones inculcadas por los impostores.

 

El monstruoso híbrido, teoricamente abominable, demuestra el carácter eminentemente convencional de la democracia “representativa” y sus instituciones autoritarias y piramidales, mediante las cuales despojan a los individuos de su derecho soberano a representarse y expresarse por sí mismos, como lo postula la verdadera democracia.

 

Se trata de esa que los Indignados vienen ejerciendo sin pedirle permiso a nadie, para consternación de los impostores que presumen de representantes de los demás ciudadanos y que están acostumbrados a negociar a sus espaldas los intereses de las víctimas crédulas, generalmente aliados con los enemigos de los pueblos, de la Naturaleza y de la Vida.

 

Es lo que han hecho desvergonzadamente los parlamentos y las “autoridades” irlandesas, portuguesas, griegas e italianas, tanto como los líderes españoles del PP y del PSOE, fieles siervos del Club Bilderberg que tan bien representan Angela Merkel en Alemania y Nicolas Sarkozy en Francia, cajas de resonancia europeas de las ruinosas políticas neoliberales impuestas por el sionismo para precipitar el Fin del Mundo.

 

3. Consecuencias funestas

 

Las consecuencias de esa farsa socio-política, constituida por la falaz democracia representativa, han sido gravísimas puesto que impiden el ejercicio democrático verdadero, de modo que privan a los ciudadanos del reconocimiento y la defensa efectivos de los derechos que les corresponden como miembros de una sociedad avanzada que, actualmente, ostenta un grado de desarrollo suficiente para resolver el problema central de la economía, que no es otro que la escasez.

 

Precisamente por su causa, durante la ahora agónica Historia, los hombres se han matado mutuamente buscando apropiarse de las relativamente pocas riquezas disponibles en esas sociedades piramidales y clasistas que -una vez alcanzada la inmensa productividad actual- para perpetuar y ampliar la brecha social, en vez de remediar la miseria se han vuelto mortalmente consumistas, convirtiendo en inevitable su superación o la extinción. Éste es el gran dilema del presente.

 

Debemos admitir que, tras sociedades opresivas dirigidas por sicópatas megalómanos y ambiciosos en extremo, el trabajo humano puesto al servicio de los potentados -que lo degeneran a su coveniencia con crímenes como la “obsolescencia programada”; la ilegalización de los alucinógenos cuyo consumo proviene desde la prehistoria; la depredación de la Naturaleza; o la financiación de asesinos uniformados y legalizados que sólo producen dolor- ha terminado por dar unos frutos sorprendentes.

 

Las expectativas y el potencial de la creatividad humana -apabullada y reducida a la esclavitud del trabajo reproductivo que impuso Yahvé como castigo a la lascivia o la desobediencia de Adán y Eva- superan con creces las limitaciones de las sociedades que han dominado durante la Historia, este período caduco, violento, depredador, vergonzoso y detestable que estamos viendo fenecer, obligados a superarlo mediante métodos auténticamente civilizados y democráticos, en caso de que tengamos la dignidad suficiente para confrontar a los enemigos comunes que todo lo envilecen.

 

En esencia, dichos métodos avanzados y novedosos constituyen la manifestación de la voluntad de cambio expresada por cada ciudadano de la Aldea Global que desee participar de la Sociedad Democrática Global con la cual las multitudes conscientes están derrotando el Nuevo Orden Mundial y su macabro Gobierno Mundial en la Sombra.

 

Este par de engendros abominables -de los que hacen parte los nuevos primeros ministros de Italia y Grecia- no obedecen a ninguna “legalidad” de origen democrático. Pero, con total cinismo, pretenden apropiarse de los países a nombre de los grandes potentados, condenando a los pueblos a la miseria y la esclavitud para que paguen lo que se han robado “sus” dirigentes instigados por los máximos ladrones: los banqueros, tan ambiciosos como ineptos, perversos y caducos.

 

Ahora están desesperados por consolidar su hegemonía mundial mediante la guerra y la privatización de los países y las regiones naturales, estén donde estén y perjudiquen a quien perjudiquen. Todo ello en beneficio de los potentados criminales (¿será redundancia?), enemigos de la Humanidad decididos a diezmarla (o “noventicincomarla”, más exactamente, pero entendiendo que no serán uno de diez sino 95 de cada 100 a los que piensan eliminar).

 

Para expropiar al 99% esclavizado por los potentados, según lo ha denunciado el movimiento Occupy, las convenciones a las cuales ha acudido el 1% que conforma el número de los enemigos comunes, son asombrosas.

 

A la cabeza de éstas está la idea de la “sacrosanta propiedad privada”, que sería una exclusividad de los potentados, dedicados a expropiar a los demás, ya sea mediante el saqueo directo autorizado por los gobiernos vendepatrias, o con artimañas financieras eminentemente tramposas, de corte especulativo y fantasioso, convencionales, arbitrarias e irresponsables (como los derivados de las hipotecas o de los seguros que las ampararían; o como cualquier otro papel basura), que se realizan en las bolsas de valores por individuos incapaces de crear cualquier riqueza verdadera pero resueltos a apropiarse de la que crean los demás.

 

Son maniobras ajenas a la economía real. Por tanto, basta repudiarlas para que los especuladores pierdan su capacidad de incidir en ella, de modo que los rentistas pierdan sus privilegios y los empresarios y los trabajadores sean reconocidos como los verdaderos e indispensables favorecedores de la comunidad.

 

Aunque los condicionan al negarles la liquidez necesaria para que el mercado funcione eficientemente, realmente los financistas deleznables no tienen el poder objetivo para anular la existencia de la producción y el consumo respetuosos de la Naturaleza y capaces de satisfacer necesidades auténticas de consumo, racionalmente establecidas en vez de ser meras imposiciones de la manipulación publicitaria.

 

En la realidad, el verdadero e indispensable aporte social reside en los agentes económicos auténticos, no en los estafadores que abusan de sus privilegios infundados, tan abusivos como artificiales y deleznables. A éstos basta que decidamos desconocerlos para que se agoten y desaparezcan. Su monopolio financiero habrá de retornar a los pueblos, sus únicos dueños legítimos.

 

4. Contra medida saludable

 

El gran aporte de los banqueros ha sido aprovechar en beneficio propio su abusivo manejo del sector financiero. Esto les ha permitido monopolizar toda clase de actividades aprovechando la letal desregulación impuesta por el irresponsable actor Ronald Reagan, un admirador de la madre del Neoliberalismo, la sionista atea Ayn Rand. Fue tan carismático como ignorante y cómplice de las lacras dominantes que se creen dueñas del Mundo y amos de la Humanidad decente, según las desmesuras del sionismo que los inspira y orienta.

 

En cuanto a su monopolio del dinero, les sirve para controlar las sociedades mercantiles, donde ese medio de circulación es indispensable para que la economía fluya y florezca.

 

Precisamente, la importancia del dinero ha servido históricamente para que quienes lo posean o lo controlen se apropien de la riqueza social. O, simplemente, para que adquieran poder sobre quienes carecen del equivalente universal, de modo que los convierten en seres inferiores, independientemente de sus talentos personales.

 

Tal convención, entonces, debe y puede ser apropiada, controlada y reglamentada por la Sociedad Democrática Global, en un claro ejercicio de Democracia Directa que descalificará absolutamente la convencional, falsa y ruin “democracia representativa”.

 

En consecuencia, rechazando y superando los sistemas monetarios imperantes, abusivamente privatizados a favor del 1% de individuos enemigos de la Humanidad, cada pueblo debe recuperar su soberanía estableciendo un sistema monetario propio que satisfaga las ansias de producción y consumo de todos sus integrantes, y que estimule el desarrollo del mercado interno buscando la soberanía económica y la autosuficiencia alimentaria, sana y de calidad, ajena a los venenos de la multinacional Monsanto y sus empobrecedoras semillas manipuladas genéticamente para que toleren sus propios venenos y contaminen las cepas naturales sin ninguna responsabilidad y con una absoluta falta de ética.

 

5. Actitudes vitales

 

Esta radical reforma financiera, que despoja del fundamento de su poder a los banqueros y demás estafadores de cuello blanco, puede agitarse como la bandera central para desarticular las sociedades jerárquicas y consumistas que nos han traído al borde del precipicio, acercándonos a la extinción.

 

Debemos actuar antes de que la depredación del medio ambiente, las hambrunas, las pestes y la guerra, nos impidan detener a los sicópatas, cada vez más desenmascarados y decididos a precipitar el Fin del Mundo que los libre de pagar sus crímenes contra la Vida, la Naturaleza y la Humanidad.

 

Si no reaccionamos rápida y contundentemente, consolidarán su aterrador Nuevo Orden Mundial esclavizando a quienes sobrevivan al holocausto universal al que aspiran para perpetuar el detestable régimen inspirado por el sionismo.

 

En consecuencia, recuperar el monopolio financiero por los pueblos podría ser la acción central programada para la conmemoración, el 17 de diciembre, del primer aniversario de la autoinmolación del héroe universal en que se ha convertido el tunecino Mohamed Bouazizi. Sin duda, ha devenido en el pionero de la Revolución Mundial que estamos obligados a efectuar lo más rápido posible.

 

Pero la acción puede recoger otras banderas, indispensables para guiar la lucha sin líderes impostores decididos a suplantar a las multitudes porque siguen viéndolas como a masas amorfas, inconscientes y manipulables.

 

En ese sentido, es urgente acordar consensuadamente una serie de objetivos que perfilen la Sociedad Democrática Global con la cual remplazaremos las dictaduras jerárquicas que nos han agobiado durante toda la Historia.

 

Una característica que habrá de tener la nueva sociedad es el respeto por la diversidad, tan reducida con el capitalismo y su expresión más degenerada, extendida por todo el Mundo, el Neoliberalismo.

 

O sea, la sociedad horizontal que remplace las existentes, tendrá que afirmar el respeto a la soberanía de los pueblos y de los individuos, tanto como a las expresiones de la Vida y de la Naturaleza.

 


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