Colombia: Un problema de mi país.

Publicado en por unidad-popular.over-blog.es

 

La exclusión social es un fenómeno social de la actualidad, esta se puede definir de muchas y muy variadas formas, existen algunos parámetros que nos servirían para definir y diferencias a aquellos que son marginados y aquellos que no lo son. Algunas personas consideran que son aquellos que están fueran del sistema social normalmente establecido, es decir; de los parámetros socialmente aceptados.

Se consideran personas excluidas socialmente a aquellas que no tienen una vivienda, o tienen un sustento diario para vivir y por ende recurren a formas de empleo en ocasiones riesgosas. Son considerados excluidos aquellos que tienen estudio o un empleo digno, porque están por fuera de la normatividad de lo socialmente establecido.

Aunque algunas definiciones, hablan de la exclusión como aquellos que están fuera de la norma, históricamente las personas excluidas eran aquellos como los enfermos mentales y personas que atentaban contra la sociedad o que estaban privadas de la sociedad por la comisión de delitos. Se les consideraba que no pertenecía a la sociedad, porque ellos mismos habían decidido apartarse de la norma.

A pesar de esto, esta definición a cambiado, tanto que en la actualidad es difícil definir de forma clara lo que significa estar excluido de la sociedad, es la falta de oportunidades y de una organización social la que hace que las personas no puedan acceder de forma justa y normal a las diferentes actividades propias y que se consideran normales en la sociedad. Sin embargo este tipo de definiciones lejos nos dan un verdadero concepto que englobe lo que sucede en la realidad. Hablar de exclusión en Colombia, es hablar de todos aquellos grupos minoritarios que son discriminados por nuestra sociedad

Así que en nuestra sociedad, podemos hablar de excluidos socialmente a todos aquellos que no tienen un empleo y que por ende su familia no puede acceder a la educación, salud, recursos básicos, alimento, entre otros. Son personas que realmente desean un trabajo, y un sustento digno para su familia pero no lo tienen y tampoco tienen herramientas para poder ofrecer algo a la sociedad.

En este caso, son personas excluidas pero no por gusto o intensión propia sino porque la sociedad así lo determino; en ese orden de ideas podemos y encontramos diferentes grupos que son excluidos de la sociedad; por ejemplo, las personas en situación de desplazamiento, son personas en exclusión, ya que no tienen un lugar fijo para vivir, la mayoría de ellos no tiene un trabajo estable y por lo mismo no tienen accedo a educación, salud y vivienda.

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Padece población afrodescendiente de Colombia marginación

 

Pese a las iniciativas del gobierno de Colombia para mejorar el marco legal, las comunidades afrodescendientes en ese país continúan padeciendo desfavorables condiciones y exclusión social. Así lo establece un informe dado a conocer este viernes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), preparado a raíz de la visita realizada por el Relator especial Sir Clare K. Roberts. En el, la Comisión externo su "especial preocupación" por la falta de esclarecimiento judicial de la mayoría de los hechos de violencia que han afectado a los miembros de estas comunidades y causado su desplazamiento. Sus miembros se encuentran marcados por una historia de invisibilidad, exclusión y desventajas sociales y económicas que afectan el goce de sus derechos fundamentales, apunta el documento. En general, los afrodescendiente constituyen el segmento mayoritario de las clases más pobres del país y entre quienes se registran los indicadores socioeconómicos más bajos. Padece una tasa de mortalidad infantil que duplica la registrada a nivel nacional, y tiene menor acceso a servicios básicos como educación y salud, así como a empleos redituables y menor participación en la vida pública. El informe destaca además que las regiones del país mayoritariamente habitadas por afrodescendientes se han visto particularmente afectadas por la crisis humanitaria derivada del conflicto armado interno. "Las disparidades entre las condiciones sociales y económicas de los afrodescendientes y el resto de la población están estrechamente vinculadas a la exclusión social padecida históricamente por este segmento" señala. La CIDH indicó que pese a las políticas para promover su desarrollo, "el goce igualitario de derechos y la superación de la discriminación estructural continúan presentándose como un gran desafío para esta población, que permanece invisible". El informe valoró las iniciativas y medidas legislativas y administrativas tomadas por el Estado colombiano a fin de lograr el respeto de los derechos humanos de esta población. Destacó entre otras el reconocimiento constitucional de los derechos de los afrodescendientes en la Constitución de 1991 y la legislación adoptada por el Estado para implementar esos derechos. En particular, destaca los avances fundamentales hacia el reconocimiento y mejoramiento de la protección de los derechos de los afrodescendientes y la protección de su identidad cultural, mediante la Ley 70 de 1993. La Comisión observo la necesidad de que estas iniciativas cuenten con un compromiso a largo plazo del Estado y recursos financieros adicionales para asegurar su plena implementación.

 


 

 

Acotando el concepto de marginación.

 

Acotando el concepto de marginación.

 

De estas características se desprende que todos y todo somos mercancía.

 

Todos...

 

Dentro de la sociedad capitalista, la población se divide en dos grupos de personas las que son propietarias de los medios de producción y las que no disponen de otros medios para sobrevivir como no sea la venta de su fuerza de trabajo: “lo que F. Perroux clasifica como amos de las máquinas y siervos de las máquinas".3 La separación de la fuerza de trabajo de los medios de producción, el reconocimiento jurídico de la propiedad privada de los bienes de producción y consumo, la producción de bienes y servicios para el intercambio, incluyendo la propia fuerza de trabajo, la satisfacción de las necesidades humanas a través del mecanismo de mercados, la fuerte implantación de la división del trabajo en los procesos productivos y la aplicación de las innovaciones tecnológicas a los mismos, son algunos de los elementos del sistema que garantizan a los propietarios de los medios de producción controlar la casi totalidad de la actividad productiva humana.

 

Para la población no-propietaria, las implicaciones de este control del proceso productivo y de intercambio por parte de la población propietaria son que:

 

Por un lado, y desprovistos de otros recursos económicos, cada una de las personas de la población no-propietaria se ve en la ineludible situación de vender a los capitalistas lo único que posee, su fuerza de trabajo. Esta comercialización supone la transformación de su persona en mercancía, en individuo-mercancía. Este proceso se da como consecuencia del control capitalista de la organización social, donde cada uno de los componentes de la población no-propietaria, tanto si es niño o joven -futura fuerza de trabajo- como si está en la edad jurídica de vender su mano de obra -fuerza de trabajo actual-, está destinado potencialmente a ser un individuo-mercancía, por estar despojado de cualquier otro recurso.

Por otro lado, bien sea por razones del mercado de trabajo, organización social, o causas psico-somáticas, existe un buen número de personas entre la población no-propietaria que no van a poder vender su fuerza de trabajo, que no van a poder transformarse en mercancía, como es su condición potencial. Es aquí donde surge la marginación. Es decir, eventualmente se ha de dar una situación en la que una parte de los individuos no-propietarios quedarán excluidos del aparato productivo y, como a nivel de personas independientes carecen de recursos para sobrevivir a sus expensas, esta parte de la población se convierte automáticamente en marginados, lo que a partir de aquí denominaremos individuos-marginación.

La definición de marginación toma como sujeto a la población no-propietaria, y al hecho de quedar excluida del proceso productivo, considerando individuos-marginación a todas aquellas personas no-propietarias que no han conseguido vender su fuerza de trabajo. Y a nivel de sujeto, esta definición toma como base de referencia a la persona considerada como individuo, es decir, con capacidad para decidir e incidir en su propia vida, distinta de aquellas otras personas que dejan que transcurra su vida como miembros de una institución, sea esta la familia, una orden religiosa, una organización asistencial, el propio estado, etc.

Se desprende entonces que en la organización capitalista de la actividad humana, aquel que no consigue vender su fuerza de trabajo, convertirse en individuo-mercancía, queda transformado en individuo-marginado. Es en la esfera de la producción donde se determina y clasifica a la población no-propietaria en individuos-mercancía o en individuos-marginación.

 

Todo...

 

Los bienes y servicios producidos por los individuos-mercancía son apropiados por los capitalistas, y llevados finalmente por estos a la esfera de consumo para ser intercambiados como mercancías. Esto hace que la compra de bienes y servicios (mercancías) se transforme en la forma dominante de acceso a los bienes necesarios. Por lo tanto, cuando una persona -como individuo- no ha conseguido convertirse previamente en mercancía -venta de su fuerza de trabajo- y obtener medios líquidos de intercambio -dinero- automáticamente queda marginada de la esfera de consumo. La marginación en el mercado de trabajo -esfera de la producción- conlleva la marginación de la esfera de consumo, ya que ante la imposibilidad de obtener un salario -base del intercambio en aquel mercado- queda sin recursos para adquirir las mercancías de consumo necesarias para la sobrevivencia y reproducción de su fuerza de trabajo.

 

La población no-propietaria marginada de la esfera de producción se compone normalmente de aquellos grupos sociales cuya fuerza de trabajo potencial no está en disposición de responder a las exigencias del intercambio que las reglas de la competencia capitalista impone a los mercados: "amas de casa", viejos, niños y jovenes, lisiados, disminuidos, enfermos, parados, etc. La producción requiere una mano de obra que sea joven, cualificada, rápida, fuerte, capaz, sana, movible, exigencias que las personas mencionadas no pueden aportar frecuentemente.

 

De esta forma, las personas que componen todos estos grupos se ven obligados ha olvidarse de su condición de "individuos" y situarse en la de "miembros de", posición desde la cual tendrán acceso a la esfera de consumo por estar en relación de dependencia con la población-mercancía -normalmente familiares o personas que ejercen la caridad privada- y/o de los programas sociales -caridad pública- que tenga a bien organizar el Estado del bienestar.

 

Queda claro, por tanto, como la marginación se origina en la esfera de la producción, cuando las personas no pueden vender su fuerza de trabajo, convertirse en individuos-mercancía. Queda claro, también, como la esfera de consumo vuelve actuar marginando a los marginados, al no disponer estos de los medios lí-quidos de intercambio necesarios para comprar las mercancías de consumo que exige la sobrevivencia humana. Queda claro, entonces, como la organización económica de la sociedad capitalista no provee de mecanismos por si misma que puedan automáticamente remediar lo que precisamente origina: la marginación. Queda constatado, además, como una buena parte de la población ha de vivir a expensas de la caridad pública, la asistencia institucionalizada, la ayuda familiar o cualquier otra forma de solidaridad humana. Ahora bien, lo que todavía no queda claro es como se explica el carácter de inevitabilidad, en el sentido de que toda la población humana se divida en individuos-mercancía y en individuos-marginación.

 

El acecho de la inevitable marginación

 

Para Marx, la jornada laboral se divide en dos partes. Una consiste en el tiempo necesario, tiempo que el trabajador ha de dedicar a la producción de un volumen de bienes y servicios igual al que supone el costo de reproducir su propia sobrevivencia como individuo-mercancía sustentador. La otra en el tiempo excedente, tiempo que dedicará a producir un volumen de bienes igual al beneficio esperado por el empresario. Desde la racionalidad capitalista, la jornada laboral óptima será aquella en la que la parte del tiempo necesario sea cada vez menor -descenso del coste laboral- con respecto a la del tiempo dedicado a la producción de bienes excedentes, objetivo fundamental de la gestión empresarial.

 

Ahora bien, esta relación entre el tiempo excedente y el tiempo necesario -tasa de plusvalía- no es estática. La dinámica del sistema capitalista necesita constantemente, tanto aumentar el tiempo excedente por individuo-mercancía, como disminuir la cantidad de tiempo necesario de toda la plantilla. Esta necesidad que tiene el sistema de disponer de factores productivos flexibles -de costos variables- para poder funcionar "óptimamente" es una amenaza permanente contra el empleo, contra los individuos-mercancía. El sistema capitalista exige explotación cuando se trabaja, y marginación cuando la fuerza de trabajo empleada no es necesaria, o no responde a las exigencias de la racionalidad productiva capitalista: la realización del beneficio. Una vez desposeída de la posibilidad de desarrollar su potencial creativo, la persona no-propietaria queda doblemente sometida al sistema capitalista por la:

 

Explotación productivista, como individuo-mercancía.

Penalización en el bienestar, como individuo-marginación.

Son varias las causas que pueden impedir o provocar una dis-minución de la tasa de beneficios. Cuando se dan, las medidas aplicadas por los empresarios para recuperar el anterior nivel de rendimiento conducen frecuentemente a la marginación a muchos trabajadores activos, a muchos individuos-mercancía.

¿Ejemplos? Cuando, como resultado de la lucha de clases, los aumentos de salarios o las mejoras de las condiciones laborales pueden ser consideradas como un aumento permanente del nivel de los costos laborales, la reacción de la patronal es sustituir la fuerza de trabajo por capital y enviar al paro aquella parte excedente de los individuos-mercancía. O cuando, como consecuencia de la competencia monopolística, y debido a la permanente necesidad de innovar, se aplican nuevas tecnologías a los procesos productivos, a la consecución de nuevas materias primas, se produce una obsolescencia de los medios de producción que frecuentemente acaba por disminuir la utilización de la energía humana. Y a medida que la "racionalización" de los métodos de producción y las innovaciones se van extendiendo por el proceso productivo, buena parte de la mano de obra empleada corre el riesgo de perder su condición de mercancía y acabar, primero, en el paro, y finalmente, en la marginación, exclusión definitiva del proceso productivo.

 

El rechazo de otras definiciones de marginación.

 

Definiciones...

 

Existe un amplio consenso que utiliza el concepto de marginación social como referencia negativa al de integración social.4 La relación entre ambos conceptos, integración y marginación, implica que:

 

Se considera integrada en la sociedad a toda aquella persona que cumpla con todos los aspectos requeridos por esta definición. Es decir, es partidaria de practicar un consenso mínimo con respecto a los fines y los medios que se necesitan para conseguir el bien comunitario, cumple con las normas establecidas, se adhiere a las ideas y valores que todo lo mencionado comporta, y participa responsablemente en todas las tareas, funciones, etc., codo a codo con cada uno de los otros miembros integrados en la sociedad.

Como contrapartida, se considera marginada de la sociedad a toda persona que -activa o pasiva- ni practica, ni cumple, ni se adhiere, ni participa en la elaboración, y menos en la conse-cución, de los fines perseguidos por la comunidad. Es decir, bajo este concepto se considera marginada a toda persona que no sólo abandone, quebrante, transgreda o incumpla con, sino también a la que actue contra, se oponga a, conteste el consenso, las normas y tareas, los valores y objetivos, etc., exigidos a los ciudadanos integrados en la comunidad.

Este concepto de marginación presenta a sus usuarios el atractivo de poder relacionarlo con el de conducta desviada. Según este enfoque, se da una desviación cuando la conducta de la persona no se corresponde con las normas que exige la comunidad. Esta actua rechazando/marginando al individuo que se ha desviado de su cuerpo social. La marginación se da, por tanto, cuando "la acción excluyente de la sociedad, que rechaza al individuo, no le ofrece los medios con que poder ajustar su conducta a las normas sociales".5

Rechazo...

 

La integración de ambos conceptos, marginación y conducta desviada, se convierte así en un instrumento de gran utilidad para los grupos dominantes de la sociedad. Tiene la ventaja de contener en sí mismo, tanto la desviación -infracción de las normas sociales por parte de la persona- como la marginación -reacción de la sociedad ante tal conducta- sin necesidad de hacer una mínima referencia a la estructura de propiedad y de poder que permeabiliza toda sociedad. Al ignorar la relación entre ambas estructuras, se encubre la división y el conflicto de clases que está en el origen de todo el proceso de marginación social.

 

La conveniencia de la utilización de este concepto es doble:

 

Por un lado, permite realizar cualquier análisis de la marginación y de la pobreza sin necesidad de preguntarse por los grupos de poder que actúan en la sociedad, que son los que realmente establecen que fines u objetivos, normas o reglas, reafirman mejor sus propios privilegios; basta con presentar un con-cepto tan global e impreciso como el de la "sociedad", y decir que es el agente que margina a las personas que manifiestan una "conducta desviada". Además, una vez aceptada esta definición, es fácil esgrimirla contra los marginados, en el sentido del "derecho" que tiene toda "sociedad" de defenderse de aquel individuo que es incapaz de cumplir, o rebelarse contra, la concepción o las normas que exige toda "convivencia social".

 

Por otro, permite considerar al marginado como un individuo excluido por la sociedad y por su conducta patológica en función de criterios subjetivos. Esta definición se presta fácilmente a ser usada con la intención de diluir el papel de la clase obrera en la lucha de clases. Por el contrario, nuestra definición de marginación arranca precisamente del papel que desempeñan las personas en el sistema productivo y en la división de clases que surge como consecuencia. Parte del reconocimiento explícito de que en el funcionamiento del sistema capitalista la dominación de la clase obrera se da en los dos ámbitos:

 

en el del trabajo -esfera de la producción- por ser el lugar donde se da la explotación de la clase obrera convertida en hombres-mercancía.

fuera del trabajo -esfera del consumo- por ser el lugar donde se ubica la clase obrera excluida de la esfera de producción y convertida en individuos-marginación; esta clase obrera marginada cumple con el carácter de ejército social de reserva, y con la función de reproductores de la mano de obra, factores que el sistema capitalista utiliza discrecionalmente de acuerdo con sus necesidades.

 

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