Colombia: "Por Rápida que sea una mentira la verdad la atrapa”

Publicado en por unidad-popular.over-blog.es

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“Por Rápida que sea una mentira la verdad la atrapa”

Periodismo Callejero

 

Por Athemay Sterling Acosta

 

Parto de este refrán Holandés expresado por Tania la bella y aguerrida mujer de los Países Bajos integrante de las Farc-Ep en una de tantas entrevistas dadas por ella y conocidas en la web, pues ese dicho es la esencia de los cuatro principios rectores del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario, del Derecho Internacional de los Pueblos y del Derecho Penal Internacional.

 

Cuatro pilares que son el ordenamiento jurídico que Santos dice buscar pero no encuentra, pues todo él lo tiene perdido, hasta la llave de la Paz, dice no tenerla.

 

Lo que Santos tampoco tiene es política de Paz, solo ambigüedad y doble moral que está llevando a Colombia a la profundización de la guerra civil asimétrica que afronta la Nación y que a concepto nuestro, se debe resolver políticamente a través de la negociación civilizada y del mismo Derecho Público Internacional y la Cláusula Martens

 

Pues hoy quedé espantado, cuando yo salía un momento de la Clínica, un paramilitar esposado sentado y enfermo en medio de dos guardas del Inpec Colombiano , uniformados al estilo yankee, hacía que yo recordara cuando me llevaban desde la cárcel de máxima seguridad en Miami donde yo estaba privado de la libertad con la sindicación imperialista de ser el suscrito “…un peligro para la seguridad nacional de los EEUU…” al decir del Departamento de Estado de los EUU para sustentar la detención arbitraria e injusta que sufrí al serme vulnerado todos mis Derechos Universales, cuando me llevaban al médico, esposado de pies, abdomen y manos, por mis opiniones políticas, personales y profesionales frente a los poderosos y el mismo imperialismo que me tenía en sus manos vulnerando igualmente el Derecho Internacional.

 

Ese paramilitar que vi hoy en la Clínica me dijo ahí frente a los mismos guardas, a mi comitiva acompañante y los usuarios del servicio médico que la verdad de la actividad criminal de ellos nunca será conocida, pues la culpa y las relaciones que estos criminales al servicio de las FFAA, de políticos corruptos, de empresarios nacionales y extranjeros, ellos los paramilitares incluidos en la nefasta Ley 975 de 2005 o de impunidad conocida como de Justicia y Paz nunca dirán la verdad, pues de las personas y servidores públicos que trabajaban de consuno con ellos contra el pueblo y la oposición política sólo vincularán a los ya muertos “pues no hablan”, y nunca a los vivos.

 

Afirmó ese paraco recluido en la Cárcel de Villahermosa de Cali en un Pabellón denominado de Justicia y Paz, y ahora ahí sentado esperando cita médica, que siempre la posición unificada de ellos era y es la de vincular sólo a los muertos, y nunca a quienes hoy están vivos dentro y fuera de Gobiernos tanto locales como del mismo nacional, para evitar represalias contra sus familiares.

 

Que nunca delatarían a los vivos criminales determinadores de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, de Agresión y acciones genocidas como son los de la Competencia del Estatuto de Roma, cuyo Órgano Competente es la Corte Penal Internacional, la CPI, con sede allá en los Países bajos de donde es oriunda esta guerrillera fariana que busca a su decir “una nueva Colombia”, y que nos trae al recuerdo el refrán Holandés que “…por rápida que sea la mentira la verdad le atrapa”, sabio dicho para los operadores judiciales nacionales e internacionales.

 

Regresando al día de hoy al decir del paraco que no le pregunté su nombre y dijo ser un mando nacional de los sanguinarios Centauros, del Bloque Calima y mando en varias partes en el País, obliga a que los Operadores Judiciales con espíritu patriota entiendan que la verdad aún está por descubrir, para adelantar las investigaciones judiciales y terminar en las condenas respectivas a los criminales que aún están usufructuando el Estado a través de regímenes políticos de represión conocidos por la historia y el pueblo colombiano, tanto en el Ejecutivo como en muchos poderes locales con soporte paramilitar y mafioso al decir de este señor que de frente ahí hablaba y reconocía que ellos, los paracos, junto a las FFAA colombianas accionaban criminalmente contra la oposición política.

 

Como la llave verdadera tanto de la Paz como de los Ejes Rectores de los Derechos enunciados al comienzo de este escrito la tiene el movimiento popular expresado de múltiples maneras, recuerdo esos “ejes de la carreta” como manifestaba Atahualpa Yupanqui: primero, descubrir la verdad histórica y no quedarse en la mera verdad judicial del expediente como decía el paraco en mención; segundo ejercer Justicia, no la nacional, pues ha demostrado que no puede, no la dejan, no quiere o lo que sea, e ir a la Internacional y la propiamente popular sustentada en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos o Declaración de Argel de 1976, Tercero, velar para garantizar la reparación integral y no quedarse en la mera indemnización o reparación administrativa directa, pues la víctima es la sociedad entera, y cuarto que el Nuevo Estado de Derecho concrete medidas y condiciones materiales y subjetivas de tipo económico, legislativo, judicial, cultural, político, educativo y estructural para que estos crímenes no se repitan.

 

Pero todo lo anterior para que quede realmente ejecutoriado, en firme, como decimos los abogados, debe pasar necesariamente por la solución política a través de la negociación civilizada y la Clausula Martens, y no a través de la misma guerra como decía este paramilitar que coincide con Santos, pues el Presidente en su doble moral, él no tiene formulas de paz sino de guerra como el paraco hoy encontrado en una clínica de Cali.

 

Reafirmo el objetivo y anhelo nacional nuestro: es la Paz con Justicia Social, es decir que toda la población sin excepción pueda ejercer sus Derechos Universales y Constitucionales, y para eso se requiere terminar y no continuar en esta guerra civil declarada por la oligarquía colombiana y los EEUU contra el pueblo Colombiano.

 

Ya estamos en guerra civil, no necesitamos humanizarla, pues ellas son inhumanas, requerimos es terminarla a través de la solución política, la negociación civilizada y la misma Cláusula Martens.

 

Athemay Sterling Acosta

Desde una Clínica en Cali

Mayo 08 de 2012

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