Bolivia: Redefinir el progreso

Publicado en por unidad-popular.over-blog.es

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Por Humberto Gomez

 

Con el problema de la construcción del camino en el TIPNIS se ha generado un “despertar” ecológico y ha abierto un debate en la sociedad boliviana que sin duda es saludable. Por todas partes se oye “ecología”, “conservacionismo”, “áreas protegidas”; también se escucha “progreso”, “desarrollo” y muchos otros términos y debates. Esperemos que este despertar no sea pasajero y que el problema de la construcción del camino, más allá de la solución que alcance, nos sirva de ejemplo sobre la urgente necesidad de debatir y definir nuestro futuro como país y como sociedad plurinacional boliviana. 


La palabra ecología viene del griego oikos, que significa “casa”, así que cada vez que tomamos decisiones sobre lo que haremos con nuestra casa, nuestro patrimonio natural, estamos en cierta medida tomando decisiones “ecológicas”, y últimamente bajo un discurso de desarrollo muy fuerte y con una filosofía neoextractivista parece ser que no queremos que nuestra casa sostenga los modos de vida, las culturas y los pueblos que en ella habitan. 


No tenemos clara la definición de progreso que buscamos; por supuesto que todos queremos acceso libre y sin costo a la salud y educación, todos queremos alimentos, pero parece que la idea de algunos sectores de progreso se parece más a “esa” sociedad en donde el consumo, la compra y venta de bienes y servicios, la necesidad incontenible de tener lo que el vecino tiene es la que manda. Otros países con esas ideas no están mejor que nosotros “ecológicamente” hablando. Muchos, sobre todo en el hemisferio norte, no tienen un patrimonio natural propio capaz de sostener sus formas de vida por su modo de vida consumista, su huella ecológica es elevada y son por tanto deudores “ecológicos” del planeta, no importa cuánto esfuerzo hagan para recuperar su patrimonio natural, están condenados a depender de otros para sobrevivir “ecológicamente” a largo plazo. 


Nuestro país aún tiene la capacidad de sostener nuestras formas de vida e inclusive generar excedentes, siempre y cuando no incrementemos nuestra huella ecológica, o sea nos acerquemos a “esas” sociedades consumistas, y mantengamos nuestro patrimonio.


Para algunos de no- sotros, esto quizás se lea como “renunciar al progreso”, pero esto depende del progreso que buscamos; tenemos que redefinir el progreso tomando en cuenta que la escasez de agua, el sobrepastoreo, la erosión y desertificación, la extinción de especies, la reducción de productividad del suelo, la deforestación, el cambio climático no son el problema, son el síntoma, el problema somos no-     sotros y nuestra visión de cómo demandamos y cubrimos nuestras necesidades usando a la naturaleza.  Necesitamos redefinir el progreso.

 

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